Elegir armazones no es solo cuestión de gusto: la forma de tu rostro determina qué monturas te favorecen más. La regla general es buscar contraste. Un rostro con ángulos marcados se suaviza con monturas redondas, y un rostro redondo gana definición con monturas angulares.

¿Cómo saber la forma de tu rostro?

Párate frente al espejo y observa dónde es más ancho tu rostro y qué tan marcada es tu mandíbula. A partir de ahí, la mayoría de las personas cae en una de cuatro formas.

Rostro redondo

Mejillas anchas y pocos ángulos. Le favorecen los armazones rectangulares o cuadrados, que aportan estructura y alargan visualmente el rostro.

Rostro cuadrado

Mandíbula marcada y frente ancha. Los armazones redondos u ovalados suavizan los ángulos y equilibran las facciones.

Rostro ovalado

Es el más versátil: casi cualquier armazón funciona. Puedes experimentar con monturas grandes o de colores sin miedo a romper la proporción.

Rostro en forma de corazón

Frente ancha y barbilla estrecha. Los armazones más ligeros en la parte inferior, tipo aviador o al aire, equilibran las proporciones.

Más allá de la forma

El tamaño importa tanto como la forma. El armazón debe terminar cerca del borde de tu rostro, sin sobresalir ni apretar en las sienes. El puente debe apoyarse cómodamente sin dejar marca.

Si tienes dudas, lo más confiable es probártelos en persona. En una revisión presencial podemos ajustar la montura a tu graduación y a la forma real de tu rostro, algo que ninguna guía general puede reemplazar.